"El requisito del éxito es la prontitud en las decisiones"
Sir Francis Bacon

El fílsofo escritor y abogado del siglo XVI, Sir Francis Bacon, identificó el éxito con la prontitud en la toma de las decisiones, algo que a priori pueda parecer poco revelador, su significado e interiorización por parte de los empresarios, podría evitar la liquidación traumática de empresas que en algún momento hubieran podido aprovechar momentos de dificultades como motor de cambio; y es que el espíritu de una ley de insolvencia no es otro que el de ofrecer mecanismos de reestructuración que permitan a los empresarios superar cualquier adversidad: crisis coyuntural, madurez excesiva del mercado, competencia, política de inversión y financiación, etc.

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Nuestra Ley Concursal ofrece diferentes soluciones tanto judiciales como extrajudiciales para revertir situaciones de insolvencia y rehacer el camino hacia el éxito empresarial; herramientas que por falta de difusión y por lo tanto de desconocimiento de nuestros empresarios, quedan, en la mayoría de las ocasiones en desuso, desaprovechando verdaderas oportunidades de cambio y crecimiento.

Está claro que no siempre la vida de una empresa puede perpetuarse en la historia por muchas circunstancias ajenas al buen ejercicio de los empresarios: mercados maduros, coyunturas económicas, competencia, oligopolios, dificultades en la sucesión empresarial, inversiones fallidas etc., pueden obligar al órgano de administración de una compañía a su disolución y liquidación. El proceso de disolución y liquidación de una sociedad mercantil, regulada en la LSC, no siempre puede realizarse de forma ordenada, porque en la mayoría de ocasiones, los activos con los que cuenta la empresa suelen ser inferiores a sus pasivos; es entonces cuando hay que reaccionar con rapidez y solicitar la disolución y liquidación judicial a través de la institución del concurso de acreedores.

La planificación de la liquidación a través del concurso de acreedores es primordial para eludir cualquier tipo de responsabilidad del órgano de administración (derivaciones de responsabilidad de organismos públicos, demandas de acreedores contra el patrimonio de órgano de administración, exposición a que un acreedor inste el concurso necesario, y por último la calificación culpable del concurso de acreedores y por ende por la persona afectada: el órgano de administración de hecho o de derecho de la sociedad), y es que, a pesar de lo que mucha gente piensa, dejar inactiva una sociedad con deudas, a la espera de que com paso del tiempo se alcance la prescripción, supone más un deporte de riesgo que una verdadera solución.

El cuándo y cómo solicitar el concurso de acreedores se convierten en dos cuestiones que deben ser resueltas por profesionales expertos en materia concursal.
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Procesos De Reestructuración De Deuda Corporativa “Refinanciación”

Una de las soluciones más plausibles para aquellas compañías con un nivel alto de endeudamiento que atraviesan por momentos de falta de liquidez  es la reestructuración de su deuda mediante nuevos acuerdos que se ajusten a su solvencia. Esta institución permite eludir la obligación de la declaración de insolvencia.

El Concurso de Acreedores debe iniciarse como última ratio, porque a pesar de que existen soluciones concursales (Convenio de Acreedores) con las que reestructurar la compañía y dimensionarse para lograr su continuidad, la complejidad del procedimiento en términos procesales y el estigma que aún a día de hoy sufren las compañías que han pasado por un procedimiento concursal, especialmente la restricción a nuevo crédito bancario, nos obligan a agotar todas las vías alternativas al Concurso de Acreedores. 

Desde Think it Legal diseñamos junto a la compañía una propuesta de refinanciación —vendrá respaldada por un plan de negocio, información financiera, valoración y descripción de activos y sus cargas, etc.— que se ajuste a su nueva realidad económica, financiera y patrimonial y la presentamos a los principales acreedores financieros que configurarán el Steering Commite (principales entidades financieras afectadas por la reestructuración designadas como mediadoras y coordinadoras del resto de entidades).

Negociamos un periodo stand still (pacto de no agresión), desarrollo y elaboración del Term sheet (los términos y condiciones de la negociación) colaborando activamente en cualquier proceso de due diligence llevado a cabo por los acreedores financieros.

Acuerdo Extrajudicial De Pagos

Otra de las soluciones extrajudiciales que prevé la Ley Concursal de reestructuración empresarial es el mecanismo de acuerdo extrajudicial de pagos. Con el mismo fin que la reestructuración financiera pero que abarca a todos los acreedores, sean o no financieros. Se trata de alcanzar un acuerdo con los acreedores de la compañía con propuestas de quitas y esperas con el objeto de corregir el desbalance patrimonial.

Pre-concurso 5 Bis

De la necesidad de otorgar una protección jurídica a todas las empresas que se encuentren en una situación de necesaria reestructuración, surge esta institución preconcursal que facilita a la compañía iniciar negociaciones con sus acreedores, ya sea mediante acuerdos de refinanciación, acuerdos extrajudiciales de pagos o convenios anticipados, protegiendo el patrimonio de la compañía de modo que ningún acreedor pueda ejecutar sus créditos durante el periodo de negociación. Se trata de un tiempo de gracia que concede la Ley Concursal a  la compañía en dificultades para que pueda planificar la mejor forma de levantar la situación de insolvencia a través de negociaciones con sus acreedores.

En este periodo no sólo se protege la indemnidad del patrimonio del deudor sino que al mismo tiempo se protege de la posibilidad que ofrece la Ley Concursal a los acreedores del deudor a instar el concurso, como también la protección de posibles acciones de responsabilidad contra el órgano de administración por la extemporaneidad en la solicitud del concurso de acreedores.

Un tiempo valioso en el que Think it Legal diseña, planifica y ejecuta la estrategia  de reestructuración empresarial.

Convenio De Acreedores

El espíritu de la Ley Concursal que reza en su exposición de motivos se encuentra en la institución  del convenio de acreedores. La Ley Concursal tiene como primer cometido evitar que las empresas con dificultades acaben cesando su actividad e inmediatamente liquidando todos sus activos. El mantenimiento de nuestro tejido empresarial debe ser una prioridad absoluta para el crecimiento de nuestra economía, siempre en la medida que sea posible y siempre y cuando las compañías en dificultades puedan demostrar que mediante un proceso de reestructuración podrán salir de la situación de insolvencia; una garantía que debe ser refrendad por un plan de viabilidad que merezca de la confianza de sus acreedores.

El convenio de acreedores se convierte en una herramienta muy útil si se trabaja con rigor y realismo.

El “fracaso” de esta institución —más del 90% de los concursos acaban en liquidación— se debe a la falta de previsión. Un buen conocimiento de la situación económica, financiera y patrimonial es imprescindible para llegar con garantías y ofrecer a nuestros clientes la solución concursal del convenio.

Liquidación

La última ratio en un procedimiento concursal es la liquidación de la compañía, aunque por desgracia son muchos los procedimientos que acaban abocados a una irremediable liquidación: sectores maduros sin margen de mejora, apalancamiento excesivo, impagados, sanciones tributarias,etc.

La solución de la liquidación supone la extinción de todas las deudas finalizadas las operaciones de liquidación y archivado el concurso. No obstante, es muy importante que la conducta del órgano de administración sea reprochable en sede de calificación del concurso; el administrador concursal debe concluir si la generación o agravación de la insolvencia pudo haber sido provocada con acciones u omisiones del órgano de administración,o simplemente responde a elementos ajenos a las responsabilidades y obligaciones de éste. Así, es muy importante que  antes de iniciar un procedimiento concursal se analicen con detalle todas las conductas y obligaciones del órgano de administración en relación a las presunciones de culpabilidad recogidas en la Ley Concursal.

La derivación de responsabilidad de los organismos públicos sobre los administradores sociales es una práctica cada vez más habitual; presentar tarde un concurso de acreedores puede significar que toda la deuda con diferentes administraciones públicas recaiga directamente sobre éstos, afectando a su patrimonio personal y familiar. 

Turn Arround​

“Turnaround management” o lo que es lo mismo: la capacidad de revertir situaciones de crisis o dificultades introduciendo cambios profundos y radicales capaces de corregirlas. Las crisis empresariales tienen un origen económico (rentabilidad), financiero (capacidad de financiación y crecimiento), patrimonial (solvencia), pero todos ellos suelen, en la mayoría de ocasiones, producirse al mismo tiempo y deteriorar la actividad hasta llegar al punto de no retorno: la insolvencia irreversible. Desde Think It Legal, con nuestra experiencia en procedimientos de insolvencia, somos capaces de detectar no solo la sintomatología sino las causas de insolvencia y actuar con la premura necesaria para la transformación del modelo de negocio.

Desde Think it Legal seguimos un esquema de actuación claro y conciso, dividido en cuatro fases:

  • Diagnóstico de la realidad empresarial, donde analizamos las causas que han influido en el deterioro de la actividad económica (estructura de la organización, gestión económico financiera, mercado, competencia, recursos humanos, gestión de activos corrientes y no corrientes, inversiones etc.)
  • Plan de estabilización, acciones necesarias para lograr la supervivencia de la compañía y lograr la estabilización de la situación.
  • Implementación de cambios: fase de ejecución de cambios profundos en todas las áreas que servirán como base para un crecimiento sostenido en el tiempo.
  • Desarrollo de un nuevo plan de negocios a corto, medio y largo plazo, que marcará el futuro operativo, financiero y comercial de la compañía.